La Catedral de Sevilla, es la catedral gótica más grande del mundo, la catedral católica más grande del mundo (la Basílica de San Pedro no es realmente una catedral) y el tercer templo en cuanto a tamaño tras la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma, y San Pablo en Londres. En 1987 ha sido declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad.
El Cabildo Metropolitano ha sido el custodio, durante siete siglos de su rica historia y lo quiere seguir siendo con una atención y organización, cada día, más moderna y esmerada. Para ello, mantiene la Liturgia diaria y la celebración de las grandes festividades del Corpus y de la Inmaculada, atiende permanentemente la devoción a la Virgen de los Reyes, y realiza amplia pastoral sacramental, como primera iglesia de la Diócesis de Sevilla. En 2008 se encontró el plano más antiguo de la catedral en el Monasterio de Bidaurreta de Oñate (Guipúzcoa).
La Catedral es un edificio insólito que posee cinco naves, que se distribuyen con perfecta orientación musulmana, mirando hacia Levante. El aspecto más controvertido de ella es que no cuenta con una cabecera en el sentido gótico habitual en forma de ábside sin girola, ya que su planta salón es un perfecto rectángulo que se corresponde milimétricamente con la de la alhama, de la que heredó, también, la insólita disposición de las puertas. En relación a los muros, hay que decir que cuentan con poco espesor. Sin embargo, las capillas están separadas por estribos perpendiculares al eje central del templo, terminando en 28 pilares adosados que, con otros 32 exentos, soportan a 68 bóvedas ojivales. La luz natural es escasa, ya que las ventanas son pequeñas y soportan bellos vitrales.
Giralda
La nave central. La impresionante nave central aloja a dos carismáticas edificaciones: el coro, flanqueado por grandes órganos, y la Capilla Mayor, de cuatro plantas, que aloja el retablo mayor. Entre ellos se sitúan tres zonas anexas: la nave de San Fernando Rey, el crucero (cuyas bóvedas son las más altas de todo el conjunto) y el Trascoro. Cada una de estas tres zonas se corresponden con las tres jerarquías de la ciudad medieval: la catedral regia o panteón de los reyes, la catedral eclesiástica o parte reservada al Arzobispo y al Cabildo, y la catedral popular, situada hacia Poniente.
Catedral de Sevilla
El Tesoro y la pinacoteca. Cabe destacar también los tesoros del templo y una gran cantidad de pinturas de Murillo, como los retratos de San Isidoro o San Leandro; cuadros como Santa Teresa, de Zurbarán, y la cabeza esculpida de San Juan Bautista. La tumba de Cristóbal Colón, mausoleo que fue obra de Arturo Mélida se encuentra en el brazo derecho del crucero de la Catedral, aquí reposan los restos del famoso descubridor de América.

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